TANGO
Un azul bandoneón
marcó en la noche
la húmeda frontera entre mi boca
y la tersura de tus senos.
No sé en qué instante de destellos
tu palidez iluminó la oscuridad
y mis manos otearon nocturnas
la tibieza de tu nombre,
Alejandra,
los pliegues brillosos de tu mirada
y la piel satín de tu forma,
como una estrella en mi lecho
arrebatada del cielo.
Un compás desgarrado
revoloteó entre mi caricia y tu beso,
deshizo la noche,
el temor de tu sutil huida
y arrimó, en silencio,
la hondura de tu pasión y mi pasión
como un tango bailado a besos
entre vos y yo.
(2005).
viernes, 27 de febrero de 2009
martes, 3 de febrero de 2009
Aunque la poesía no son solo sonetos, a veces es entretenido escribir alguno
OSCURANA
¿Qué voz nocturna arrulló tu nombre
mientras mis manos eran un atisbo,
buscando las tersuras del abismo
sutil que me aferra como un sobre?
El húmedo eclipse de caricias
en la palidez de tu piel desboca
las jaurías de besos y delicias
que te estremecen el pecho, la boca,
el firmamento albo de tus pecas,
las cordilleras de tu cuerpo claro
oculto de noche, aunque lo sepas,
por mi deseo y la oscurana
desatando el broche que me ciñe
a la tibia orilla de tu cama.
(2006)
¿Qué voz nocturna arrulló tu nombre
mientras mis manos eran un atisbo,
buscando las tersuras del abismo
sutil que me aferra como un sobre?
El húmedo eclipse de caricias
en la palidez de tu piel desboca
las jaurías de besos y delicias
que te estremecen el pecho, la boca,
el firmamento albo de tus pecas,
las cordilleras de tu cuerpo claro
oculto de noche, aunque lo sepas,
por mi deseo y la oscurana
desatando el broche que me ciñe
a la tibia orilla de tu cama.
(2006)
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