TANGO
Un azul bandoneón
marcó en la noche
la húmeda frontera entre mi boca
y la tersura de tus senos.
No sé en qué instante de destellos
tu palidez iluminó la oscuridad
y mis manos otearon nocturnas
la tibieza de tu nombre,
Alejandra,
los pliegues brillosos de tu mirada
y la piel satín de tu forma,
como una estrella en mi lecho
arrebatada del cielo.
Un compás desgarrado
revoloteó entre mi caricia y tu beso,
deshizo la noche,
el temor de tu sutil huida
y arrimó, en silencio,
la hondura de tu pasión y mi pasión
como un tango bailado a besos
entre vos y yo.
(2005).
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