EL RITUAL DE TU MIRADA
En vos ha cantado la tarde
y ese silencio de la lluvia en el tejado
dibuja en tu cuerpo suave
el rumor de mi mano,
estremecida en cada poro
como gotas de aguacero en la espesura.
Me envolvés en el ritual de tu mirada,
atardecer ambarino
que desboca en mi piel una luz solar,
sobre el camino húmedo trazado por tus labios
entre mi plexo, mi silencio y mi camisa,
en el coro de la lluvia arreciando allá afuera,
mientras vos y yo
poblamos de estrellas la tarde.
Quedate y extendé en mi pecho
el bullicio vespertino,
que recita tu nombre de mujer,
tierna y febril,
libando el grito de mi amor
y enjugame en la lluvia fría
con el calor de tu mirada.
sábado, 14 de marzo de 2009
miércoles, 4 de marzo de 2009
2005
AUSENCIA
De noche busco tus formas
enroscadas en nostalgias
y me voy perdiendo al vuelo sutil
que dejó tu piel entre mis dedos.
Deslizo tu nombre en mi pecho
y rasgo en la penumbra
el silencio que acalla tu voz,
mientras me arrullan en aleteo tus besos.
Indago en el cauce yermo
que la ausencia de tu cuerpo
fue dibujando en mi lecho,
la clave,
el enigma,
para descifrar tu regreso.
(2005)
De noche busco tus formas
enroscadas en nostalgias
y me voy perdiendo al vuelo sutil
que dejó tu piel entre mis dedos.
Deslizo tu nombre en mi pecho
y rasgo en la penumbra
el silencio que acalla tu voz,
mientras me arrullan en aleteo tus besos.
Indago en el cauce yermo
que la ausencia de tu cuerpo
fue dibujando en mi lecho,
la clave,
el enigma,
para descifrar tu regreso.
(2005)
viernes, 27 de febrero de 2009
Uno más, que son muchos, lo que falta es tiempo para incluirlos...
TANGO
Un azul bandoneón
marcó en la noche
la húmeda frontera entre mi boca
y la tersura de tus senos.
No sé en qué instante de destellos
tu palidez iluminó la oscuridad
y mis manos otearon nocturnas
la tibieza de tu nombre,
Alejandra,
los pliegues brillosos de tu mirada
y la piel satín de tu forma,
como una estrella en mi lecho
arrebatada del cielo.
Un compás desgarrado
revoloteó entre mi caricia y tu beso,
deshizo la noche,
el temor de tu sutil huida
y arrimó, en silencio,
la hondura de tu pasión y mi pasión
como un tango bailado a besos
entre vos y yo.
(2005).
Un azul bandoneón
marcó en la noche
la húmeda frontera entre mi boca
y la tersura de tus senos.
No sé en qué instante de destellos
tu palidez iluminó la oscuridad
y mis manos otearon nocturnas
la tibieza de tu nombre,
Alejandra,
los pliegues brillosos de tu mirada
y la piel satín de tu forma,
como una estrella en mi lecho
arrebatada del cielo.
Un compás desgarrado
revoloteó entre mi caricia y tu beso,
deshizo la noche,
el temor de tu sutil huida
y arrimó, en silencio,
la hondura de tu pasión y mi pasión
como un tango bailado a besos
entre vos y yo.
(2005).
martes, 3 de febrero de 2009
Aunque la poesía no son solo sonetos, a veces es entretenido escribir alguno
OSCURANA
¿Qué voz nocturna arrulló tu nombre
mientras mis manos eran un atisbo,
buscando las tersuras del abismo
sutil que me aferra como un sobre?
El húmedo eclipse de caricias
en la palidez de tu piel desboca
las jaurías de besos y delicias
que te estremecen el pecho, la boca,
el firmamento albo de tus pecas,
las cordilleras de tu cuerpo claro
oculto de noche, aunque lo sepas,
por mi deseo y la oscurana
desatando el broche que me ciñe
a la tibia orilla de tu cama.
(2006)
¿Qué voz nocturna arrulló tu nombre
mientras mis manos eran un atisbo,
buscando las tersuras del abismo
sutil que me aferra como un sobre?
El húmedo eclipse de caricias
en la palidez de tu piel desboca
las jaurías de besos y delicias
que te estremecen el pecho, la boca,
el firmamento albo de tus pecas,
las cordilleras de tu cuerpo claro
oculto de noche, aunque lo sepas,
por mi deseo y la oscurana
desatando el broche que me ciñe
a la tibia orilla de tu cama.
(2006)
domingo, 4 de enero de 2009
No preciso la fecha... 7 o 5 años atrás
La Noche Blanca
Si pudiera pintar la noche
sería luna tu sonrisa
y el beso en los labios
la brisa tersa
escampando recuerdos en mi boca.
Mi noche sería blanca
como la dulce palidez extendida
por toda la patria de tu piel
y de estrella cada lunar:
una vía ámbar para el sinuoso compás de mi caricia.
Noche blanca, blanca piel,
hilo silencioso de la saliva,
renovando en tu cuerpo
las banderas del amor
como un milagro.
Y como un milagro
el contorno de tus ojos en los míos
inventando juntos la noche,
las palabras,
el vos y el yo,
mientras afuera pasa de lejos
la noche oscura.
Si pudiera pintar la noche
sería luna tu sonrisa
y el beso en los labios
la brisa tersa
escampando recuerdos en mi boca.
Mi noche sería blanca
como la dulce palidez extendida
por toda la patria de tu piel
y de estrella cada lunar:
una vía ámbar para el sinuoso compás de mi caricia.
Noche blanca, blanca piel,
hilo silencioso de la saliva,
renovando en tu cuerpo
las banderas del amor
como un milagro.
Y como un milagro
el contorno de tus ojos en los míos
inventando juntos la noche,
las palabras,
el vos y el yo,
mientras afuera pasa de lejos
la noche oscura.
sábado, 27 de diciembre de 2008
OCASO (2000)
Desatás sin prisa
el tránsito tibio del crepúsculo.
Tus manos entre mis dedos
emergen silenciosas
en la sutil cadencia
de tus palabras tersas.
Vas arando en mi plexo
el trillo cálido de tus labios
y yo te aguardo en las abras
de mi mentón y mi boca,
cuando cae la noche.
el tránsito tibio del crepúsculo.
Tus manos entre mis dedos
emergen silenciosas
en la sutil cadencia
de tus palabras tersas.
Vas arando en mi plexo
el trillo cálido de tus labios
y yo te aguardo en las abras
de mi mentón y mi boca,
cuando cae la noche.
sábado, 15 de noviembre de 2008
Sacudir el polvo
De los 13 o 14 y como hasta los 23 escribía poemas con pasión febril. Estuve en Creación Literaria en el tiempo colegial, así como en diversos talleres durante la vida universitaria. Mas después, poco a poco, los códigos y las sentencias, pero más aún el ajetreo y la ausencia de tiempo, le fue ganando a esa pasión. Sin embargo, nunca se apagó del todo. Como le dijo la Muerte a Oli, en El Lado Oscuro del Corazón: "-Mientras tengás algo que decir me está prohibido llevarte."
Tal vez mi almena sea eso, esa parte poeta de mí que se durmió sin morirse y que ahora despierta, poco a poco, una vez más.
Comenzaré por lo viejito y, poco a poco, irá ingresando lo más nuevo.
Allá por 2001 me nació este poema, que con un destino disímil a aquella quien lo provocó, aún subsiste.
LA PATRIA DE TU CUERPO
He descubierto la húmeda línea del crepúsculo
rozando en mis labios
el vaivén sinuoso de tu cuello;
la tibieza matutina emergiendo entre tus dedos,
que deletrean en mi boca
la terse forma de tu cuerpo,
de tu aroma
y de la región más traslúcida de tus sueños.
Te busco en el ahora,
con tu sonrisa sobre mi pecho
como suave bandera de labios
ondulante al calor de mi piel.
En el aquí te aguardo,
tránsfuga d emi pasado,
a vos que iniciás en tus ojos
esa vasta provincia de saberte y saberme,
repoblándonos en cada beso,
emancipado de una soledad
y un ayer angustiado de adioses.
Ya y acá,
vos y yo,
en la hora más transparente del día,
envueltos en el silencio de ir palpando
la patria dulce de tu cuerpo,
mujer y hombre
sumergidos
en la mar océana de una caricia.
Heredia, 15 de noviembre de 2008
Tal vez mi almena sea eso, esa parte poeta de mí que se durmió sin morirse y que ahora despierta, poco a poco, una vez más.
Comenzaré por lo viejito y, poco a poco, irá ingresando lo más nuevo.
Allá por 2001 me nació este poema, que con un destino disímil a aquella quien lo provocó, aún subsiste.
LA PATRIA DE TU CUERPO
He descubierto la húmeda línea del crepúsculo
rozando en mis labios
el vaivén sinuoso de tu cuello;
la tibieza matutina emergiendo entre tus dedos,
que deletrean en mi boca
la terse forma de tu cuerpo,
de tu aroma
y de la región más traslúcida de tus sueños.
Te busco en el ahora,
con tu sonrisa sobre mi pecho
como suave bandera de labios
ondulante al calor de mi piel.
En el aquí te aguardo,
tránsfuga d emi pasado,
a vos que iniciás en tus ojos
esa vasta provincia de saberte y saberme,
repoblándonos en cada beso,
emancipado de una soledad
y un ayer angustiado de adioses.
Ya y acá,
vos y yo,
en la hora más transparente del día,
envueltos en el silencio de ir palpando
la patria dulce de tu cuerpo,
mujer y hombre
sumergidos
en la mar océana de una caricia.
Heredia, 15 de noviembre de 2008
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