sábado, 15 de noviembre de 2008

Sacudir el polvo

De los 13 o 14 y como hasta los 23 escribía poemas con pasión febril. Estuve en Creación Literaria en el tiempo colegial, así como en diversos talleres durante la vida universitaria. Mas después, poco a poco, los códigos y las sentencias, pero más aún el ajetreo y la ausencia de tiempo, le fue ganando a esa pasión. Sin embargo, nunca se apagó del todo. Como le dijo la Muerte a Oli, en El Lado Oscuro del Corazón: "-Mientras tengás algo que decir me está prohibido llevarte."

Tal vez mi almena sea eso, esa parte poeta de mí que se durmió sin morirse y que ahora despierta, poco a poco, una vez más.

Comenzaré por lo viejito y, poco a poco, irá ingresando lo más nuevo.

Allá por 2001 me nació este poema, que con un destino disímil a aquella quien lo provocó, aún subsiste.

LA PATRIA DE TU CUERPO

He descubierto la húmeda línea del crepúsculo
rozando en mis labios
el vaivén sinuoso de tu cuello;
la tibieza matutina emergiendo entre tus dedos,
que deletrean en mi boca
la terse forma de tu cuerpo,
de tu aroma
y de la región más traslúcida de tus sueños.

Te busco en el ahora,
con tu sonrisa sobre mi pecho
como suave bandera de labios
ondulante al calor de mi piel.

En el aquí te aguardo,
tránsfuga d emi pasado,
a vos que iniciás en tus ojos
esa vasta provincia de saberte y saberme,
repoblándonos en cada beso,
emancipado de una soledad
y un ayer angustiado de adioses.

Ya y acá,
vos y yo,
en la hora más transparente del día,
envueltos en el silencio de ir palpando
la patria dulce de tu cuerpo,
mujer y hombre
sumergidos
en la mar océana de una caricia.

Heredia, 15 de noviembre de 2008

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